miércoles, 16 de abril de 2008

No tuve miedo. El dolor también se me perdió en ese momento. Todo cambo de color. Nada era igual. Entendí que este era el momento pero no tuve miedo. Mi última batalla no será perdida o ganada por mi espada sino por mi pluma. A ella encomiendo la calidad de mi memoria entre los vivos. Me enfrentaré a los siglos con tinta y calmo… así pensé… mientras se me iba también la vergüenza. La muerte está allí delante con su dulce diente. Con su rotundidad que nuestros aparatos y colores no apagan, la sentí… ella hablo de mi… vino por mi… y no me importa.Dentro de un segundo apenas estaré al borde del mar, con mis cicatrices de la vida, de los accidentes por torpeza o por dolor temerario. Un poco más que ya llego al borde del tobogán. Un poco más... junto con todo mi pasado y pecados. Con los recuerdos, todos de apenas ayer. Lo más fácil es traerlos, lo más difícil ordenarlos.La vida es, en un instante de silencio, todo lo vivido que está aquí conmigo, y todo lo que viene, está también aquí conmigo y por eso… supuse que describirlo seria mas fácil… morir escribiendo… amando mi amor… talvez sonriendo. Calcule poco a poco estas palabras, disfrutando cada letra como la ultima… que ironía… parecería que estuviera preparada… y talvez lo estoy… y sigue sin importarme… Parece que debo despedirme… me gustaría hacerlo pero no… si digo adiós será todo… y como indiscutiblemente es todo… este es el final… mi final… es por eso… que no tuve miedo.